martes, 5 de junio de 2007

Las nuevas tecnologias

No se si soy anticuado, pasado de moda o simplemente estoy envejeciendo, pero aunque la tecnología avanza cada vez más y este avance se supone es para nuestro bienestar, hay ciertas cosas con las que aun no me acostumbro y no dejo de extrañar las antiguas; mas específicamente me refiero a los avances en lo que a música se refiere. Hace unos 20 años atrás aun no se escuchaba nada de los cd, ni los ipods, ni mp3, mp4, wma, usb y demás siglas infernales que dominan nuestro diario hablar. No se hablaba de megas o gigas o de cuanto “pesaba” una canción; la cuestión era simple: estaban los discos que se dividían en los Lp (long play) y los sencillos, en los primeros se registraban unos 40 o 45 minutos (la suma de ambos lados) y en el sencillo por lo general solo traía 2 canciones y por otro lado estaban los cassettes que podían grabar 1 hora o 90 minutos. No existían los equipos de sonido para colocar 50 cds, lo mas parecido a esto eran las rockolas de los bares, o como las llamaban los abuelos las “radiolas”. No existía este problema de que no puedes tocar el disco con las manos porque quedan las huellas y después no leen y que se deben limpiar con paño seco de adentro hacia fuera, no, el disco se agarraba como bien se quisiera y la limpieza se podía realizar incluso con alcohol.
Pero definitivamente lo que más extraño de aquellos gigantescos discos (hoy se ven gigantescos) son las carátulas, nada se disfrutaba mas en aquel entonces que tener en tus manos una portada de Iron Maiden con su cantidad de detalles para descubrir como la del Somewhere in time o el Powerslave, detalles que hoy en día en un cd ni con microscopio se logran determinar, porque incluso la calidad de la impresión decayó, las portentosas portadas de Megadeth, Salyer, Metallica o Dio, que ahora empequeñecidas se ven simplonas.
Nada ha podido superar la magia de sacar el disco nuevo de su empaque y darle la primera escucha tras descargar suave y ritualmente la aguja sobre el mismo, incluso extraño el nostálgico scratch que se escuchaba entre canción y canción cuando el disco tenia cierto tiempo de uso.
La piratería de aquel entonces era el cassette: “prestame el de Kiss yo lo grabo” era una común expresión por entonces; nada de ipods con 1.789.985 canciones de las cuales tal vez jamás en su vida el imberbe párvulo logre escuchar en su totalidad, canciones que al estar en este absoluto caos de títulos que muchas veces no pasan de “track-05 artist unknown” pierden su personalidad y su esencia, deja de ser la más sublime obra de un grupo para convertirse en un vulgar numero en el aparatejo de un ignorante crío, es para ellos imposible determinar a que álbum y ni siquiera a que grupo pertenece alguna canción, se vuelven en piezas desechables que se utilizan para bolear cabeza 3 minutos y luego olvidar.
Al menos cuando se grababa del disco al cassette conservaban su nombre el grupo, el el álbum y cada canción, incluso en ciertos casos, cuando el disco las traía, se fotocopiaban las letras para seguirlas posteriormente con la música, aunque talvez muchos no entendiesen nada. Tambien recuerdo el esmero que se ponia en copiar lo mas parecido posible el logotipo de la banda en el lomo de la caratula del cassette.
Y es gracias a esta cultura del disco que los que rondamos los 30 aun podemos recordar con nitidez momentos de nuestra infancia y adolescencia que por siempre quedaron ligados a una canción, a un álbum, a un grupo o a una portada, asociaciones inseparables y eternas.
Con la llegada del cd se ganó mucho en espacio, tanto físico para almacenarlos como virtual para tener mas música, pero la gran damnificada fue la portada, pero aun existía (o existe en mi caso) mucho de esa magia de destapar la caja por primera vez, ver las letras y contemplar la portada; pero con los ipods, mp3 y demás aberraciones tecnológicas jamás podré convivir, tan solo espero que el advenimiento de estas nuevas tecnologías no acabe definitivamente con los cds. Pareciera que todo apunta a una especie de mercado virtual, donde no vas al almacén a comprar tu disco, a ver la portada, ver cuantos temas trae, el año de grabación etc, sino que las tiendas por internet tendrán un catalogo de música para descargar (como de hecho muchas lo tienen ya) a módicos precios, con lo cual solo comprarías un código a bajar, pero carente del alma que tiene una canción respaldada por una portada un nombre y una historia. Y al parecer son pocas las esperanzas de cambiar este futuro, ya que grupos antiguos y de tradición que uno supondría que no entrarían en esto ya lo están haciendo, como es el caso de Judas Priest quienes ya han colocado lanzamientos en la web de esta manera; en una entrevista Rob Halford comentó al respecto: "Internet es tan revolucionario como lo fueron en su día cuando se inventaron el teléfono o la televisión. Estamos en la vanguardia en el mundo del metal. Pero aunque tengamos lanzamientos digitales, hay fans en algunos territorios que desean el producto físico. Quieren tener la experiencia de tocar el CD real y todo lo que ello conlleva.” Aunque es conciente de que algunos preferimos el cd real, si esto es lo que piensa un hombre de cincuenta y tantos años, que podremos esperar de los nuevos grupos. Ahora cualquier pendejo con un teclado e internet podrá colocar en la web su "gran lanzamiento" el cual impunemente se mezclará con los de los consagrados. El progreso no siempre trae lo mejor o por lo menos no para todos. Ahora mas que nunca cuidaré y atesoraré mi amada colección de cds, los cuales al parecer dentro de poco seran piezas de museo y si asi ha de ser, entonces tendré un fantastico museo.


PD: Es tan evidente el avance tecnológico y el olvido que cuando le corregía la ortografía de este articulo el programa no encontró la palabra cassette ni ningún derivado, para el mundo moderno ya no existe.